La Sevilla estancada 

30.01.2018

Por Luis Baras


Precisamente por lo que amo a mi ciudad de Sevilla, por lo que la he cantado en mis versos, en mis coplas, en mi literatura y en mi voz, me identifico, palabra por palabra, con las declaraciones del profesor Alfonso Lazo cuando dice en ABC: «Si creemos que Sevilla es lo mejor del mundo no habrá cambio ni progreso

Querer a Sevilla es colaborar a hacerla progresar y avanzar, contribuir a que tenga más grandeza real y no solo de palabra. En definitiva, cuidándola y mirando por ella de verdad y no de boquilla y pandereta.


El inmovilismo y la llamada "sevillanía trasnochada" solamente nos lleva a dar pasos atrás, a tenernos agarrotados y de espaldas al avance. Nuestra ciudad es maravillosa histórica y estéticamente y tiene ese duende que nadie niega, pero podría ser mucho más atractiva, moderna, productiva, educada y culta si dejáramos, de una vez por todas, de mirarnos tanto el ombligo porque el "no se puede aguantá" y el falso señoritismo nos pierde.
El "Aquí hay que morir" está muy bien pero no de tópicos y quimeras, sino trabajando por hacer de nuestra tierra una realidad con futuro y no sólo con monumentos y tradiciones. Si todos, políticos y ciudadanos, nos pusiéramos a funcionar de verdad, en serio y sin miedo a la evolución, otro gallo nos cantaría.
Una ciudad como Sevilla hace mucho que debería tener ya resuelto, entre otras muchas necesidades, todas las lineas de metro, los márgenes del río, dada su dimensión turística una gran programación cultural y de espectáculos de primer nivel, su modelo de futuro y su desarrollo industrial y de servicios, en definitiva sus metas para acabar con el paro, la desigualdad, la ignorancia, la incultura y la degradación cívica producto de la dejadez y las carencias.
Le hemos permitido a los políticos en el poder que como una vez se nos dio ahora nos toque ponernos a la cola por no agraviar a las demás provincias. Las sociedades no pueden pararse porque pierden la inercia. La política del no molestar y la compensación para no perder votos nunca es buena para progresar. ¿No seria mejor que avanzáramos todos a la vez y crear sinergias para Andalucía?. ¿No saldríamos así todos juntos de la cola de Europa?
Las propias hermandades deben hacer su acto de contrición por haber degradado también, algunas de ellas, su propio sentido cultural y religioso por sus luchas internas y ambiciones de poder, permitiendo, en muchos casos, más protagonismo a cuadrillas, capataces y bandas que a los propios titulares y convirtiendo algunos aspectos de nuestra semana mayor más en una competición estética que en una devoción.
La feria, nuestra feria de Abril es peculiar en su estructura y organización sociológica. Sus maneras y comportamientos han servido de modelo y guía a otras celebraciones y fiestas que vienen a copiar nuestras normas. Pero también se ha degradado cada vez más y, al parecer, sin que nadie lo pueda evitar. Siguen las botellonas en la portada y en muchas calles, dando con ello una imagen verbenera y tercermundista que nunca tuvimos y que no corresponde a una de las ferias modélicas y de fama y atractivo mundial que, precisamente, entre otras cosas, destacaba por su orden, limpieza y saber estar.
Después queremos que algunos no se tiren por los suelos en Semana Santa y que no provoquen avalanchas y carreritas para fastidiar al personal. El niñateo reinante ha conquistado las bullas, "la madrugá" y la Feria y eso lleva consigo la falta de respeto a nuestras tradiciones.
Nos hemos quedado parados en la portada de este año. Desde hace 25 años esta ciudad no ha vuelto a coger el impulso para el desarrollo que necesita porque ha perdido el compás del que tanto presumimos los sevillanos y, precisamente por eso, nuestros indices son los que son. Si alguna vez el turismo decidiera poner su norte y rumbo a otro lugar, que Dios nos coja confesados. La industria turística no solo hay que aprovecharla sino también conservarla y mezclarla con otras iniciativas y actividades industriales y económicas que nos proporcionen la solidez que necesitamos como colectivo y como ciudad. Viajando un poco por el mundo, se puede comprobar que está lleno de lugares con historia y belleza y con habitantes con ganas de funcionar, de crecer y de avanzar que también dicen que su ciudad es "La mejó der mundo".... y en muchos casos llevan razón.


Una ciudad como Sevilla hace mucho que debería tener ya resuelto, entre otras muchas necesidades, todas las lineas de metro, los márgenes del río, dada su dimensión turística una gran programación cultural y de espectáculos de primer nivel, su modelo de futuro y su desarrollo industrial y de servicios, en definitiva sus metas para acabar con el paro, la desigualdad, la ignorancia, la incultura y la degradación cívica producto de la dejadez y las carencias.
Le hemos permitido a los políticos en el poder que como una vez se nos dio ahora nos toque ponernos a la cola por no agraviar a las demás provincias. Las sociedades no pueden pararse porque pierden la inercia. La política del no molestar y la compensación para no perder votos nunca es buena para progresar. ¿No seria mejor que avanzáramos todos a la vez y crear sinergias para Andalucía?. ¿No saldríamos así todos juntos de la cola de Europa?


Las propias hermandades deben hacer su acto de contrición por haber degradado también, algunas de ellas, su propio sentido cultural y religioso por sus luchas internas y ambiciones de poder, permitiendo, en muchos casos, más protagonismo a cuadrillas, capataces y bandas que a los propios titulares y convirtiendo algunos aspectos de nuestra semana mayor más en una competición estética que en una devoción.
La feria, nuestra feria de Abril es peculiar en su estructura y organización sociológica. Sus maneras y comportamientos han servido de modelo y guía a otras celebraciones y fiestas que vienen a copiar nuestras normas. Pero también se ha degradado cada vez más y, al parecer, sin que nadie lo pueda evitar. Siguen las botellonas en la portada y en muchas calles, dando con ello una imagen verbenera y tercermundista que nunca tuvimos y que no corresponde a una de las ferias modélicas y de fama y atractivo mundial que, precisamente, entre otras cosas, destacaba por su orden, limpieza y saber estar.


Después queremos que algunos no se tiren por los suelos en Semana Santa y que no provoquen avalanchas y carreritas para fastidiar al personal. El niñateo reinante ha conquistado las bullas, "la madrugá" y la Feria y eso lleva consigo la falta de respeto a nuestras tradiciones.
Nos hemos quedado parados en la portada de este año. Desde hace 25 años esta ciudad no ha vuelto a coger el impulso para el desarrollo que necesita porque ha perdido el compás del que tanto presumimos los sevillanos y, precisamente por eso, nuestros indices son los que son. Si alguna vez el turismo decidiera poner su norte y rumbo a otro lugar, que Dios nos coja confesados. La industria turística no solo hay que aprovecharla sino también conservarla y mezclarla con otras iniciativas y actividades industriales y económicas que nos proporcionen la solidez que necesitamos como colectivo y como ciudad. Viajando un poco por el mundo, se puede comprobar que está lleno de lugares con historia y belleza y con habitantes con ganas de funcionar, de crecer y de avanzar que también dicen que su ciudad es "La mejó der mundo".... y en muchos casos llevan razón.


El inmovilismo y la llamada "sevillanía trasnochada" solamente nos lleva a dar pasos atrás, a tenernos agarrotados y de espaldas al avance. Nuestra ciudad es maravillosa histórica y estéticamente y tiene ese duende que nadie niega, pero podría ser mucho más atractiva, moderna, productiva, educada y culta si dejáramos, de una vez por todas, de mirarnos tanto el ombligo porque el "no se puede aguantá" y el falso señoritismo nos pierde.


Aquí ...hay que morir

El "Aquí hay que morir" está muy bien pero no de tópicos y quimeras, sino trabajando por hacer de nuestra tierra una realidad con futuro y no sólo con monumentos y tradiciones. Si todos, políticos y ciudadanos, nos pusiéramos a funcionar de verdad, en serio y sin miedo a la evolución, otro gallo nos cantaría.


Una ciudad como Sevilla hace mucho que debería tener ya resuelto, entre otras muchas necesidades, todas las lineas de metro, los márgenes del río, dada su dimensión turística una gran programación cultural y de espectáculos de primer nivel, su modelo de futuro y su desarrollo industrial y de servicios, en definitiva sus metas para acabar con el paro, la desigualdad, la ignorancia, la incultura y la degradación cívica producto de la dejadez y las carencias.


Le hemos permitido a los políticos en el poder que como una vez se nos dio ahora nos toque ponernos a la cola por no agraviar a las demás provincias. Las sociedades no pueden pararse porque pierden la inercia. La política del no molestar y la compensación para no perder votos nunca es buena para progresar. ¿No seria mejor que avanzáramos todos a la vez y crear sinergias para Andalucía?. ¿No saldríamos así todos juntos de la cola de Europa?


Las propias hermandades deben hacer su acto de contrición por haber degradado también, algunas de ellas, su propio sentido cultural y religioso por sus luchas internas y ambiciones de poder, permitiendo, en muchos casos, más protagonismo a cuadrillas, capataces y bandas que a los propios titulares y convirtiendo algunos aspectos de nuestra semana mayor más en una competición estética que en una devoción.


La feria, nuestra feria de Abril es peculiar en su estructura y organización sociológica. Sus maneras y comportamientos han servido de modelo y guía a otras celebraciones y fiestas que vienen a copiar nuestras normas. Pero también se ha degradado cada vez más y, al parecer, sin que nadie lo pueda evitar. Siguen las botellonas en la portada y en muchas calles, dando con ello una imagen verbenera y tercermundista que nunca tuvimos y que no corresponde a una de las ferias modélicas y de fama y atractivo mundial que, precisamente, entre otras cosas, destacaba por su orden, limpieza y saber estar.
Después queremos que algunos no se tiren por los suelos en Semana Santa y que no provoquen avalanchas y carreritas para fastidiar al personal. El niñateo reinante ha conquistado las bullas, "la madrugá" y la Feria y eso lleva consigo la falta de respeto a nuestras tradiciones.


Nos hemos quedado parados en la portada de este año. Desde hace 25 años esta ciudad no ha vuelto a coger el impulso para el desarrollo que necesita porque ha perdido el compás del que tanto presumimos los sevillanos y, precisamente por eso, nuestros indices son los que son. Si alguna vez el turismo decidiera poner su norte y rumbo a otro lugar, que Dios nos coja confesados. La industria turística no solo hay que aprovecharla sino también conservarla y mezclarla con otras iniciativas y actividades industriales y económicas que nos proporcionen la solidez que necesitamos como colectivo y como ciudad. Viajando un poco por el mundo, se puede comprobar que está lleno de lugares con historia y belleza y con habitantes con ganas de funcionar, de crecer y de avanzar que también dicen que su ciudad es "La mejó der mundo".... y en muchos casos llevan razón.